El sueño
Spento

El sueño

Dormir es una necesidad primaria para nuestro organismo y, sin embargo, ¿alguna vez nos hemos preguntado qué es, para qué sirve y por qué representa un problema para muchos? Probablemente, no tenemos una “cultura del sueño” suficiente que nos lleve a considerarlo como un hábito fundamental para nuestra salud. A menudo, se dice que para gozar de buena salud es necesario seguir una dieta equilibrada y hacer ejercicio físico, pero nunca se hace referencia al sueño. Quizás porque la idea de que es necesario dormir bien está tan arraigada en nuestro quehacer cotidiano, que tendemos a darlo por hecho. 

Por lo tanto, sucede que muchas personas no se dan cuenta de lo importante que es el sueño ni de lo que les cuesta descansar hasta que no están agotadas. 

Lamentablemente, parece como si nuestras actividades lúdicas o laborales estuviesen organizadas para no dormir y que siempre estuviésemos dispuestos a perder alguna hora de sueño porque tenemos algo que hacer, ver o probar. 

La privación crónica del sueño se está convirtiendo en una característica de la vida contemporánea, como lo confirma el hecho de que cada vez hay más personas que tienen sueño y se sienten cansadas cuando están despiertas. Es importante prestar atención a las primeras señales de mala calidad del descanso nocturno. Si las descuidamos, terminaremos por empeorar la situación y por adquirir malas costumbres que, luego, será difícil corregir. 

Spento

¿Qué es el sueño?


Un buen sueño (reparador y de duración suficiente) es necesario para el bienestar y para hacer frente a las obligaciones diarias. La necesidad de dormir varía mucho de una a otra persona, pero en general está entre seis y nueve horas, aunque existen personas que viven bien durmiendo tan solo algunas horas, incluso toda la vida. También se sabe que los niños pequeños duermen mucho y que, normalmente, el sueño se acorta con la edad

Los investigadores han descubierto que el sueño no es una condición pasiva e inerte que se interpone entre una jornada y otra, donde durante el día se suceden actividades físicas y mentales. Todo lo contrario, hoy sabemos que durante el sueño el cerebro mantiene una actividad más bien intensa y desarrolla funciones de especial importancia para el equilibrio físico y psíquico de la persona: el cuerpo y la mente reposan, se organiza la información aprendida y se mejora el estado de ánimo. 

Por otro lado, todos nosotros hemos podido comprobar que, en caso de déficit de sueño, disminuye la atención, la concentración y la memoria, nos volvemos más irritables y ansiosos, aparecen trastornos del cuerpo (dolor de cabeza, trastornos digestivos, etc.), y nos sentimos cansados y adormecidos, y todo esto puede ocasionarnos problemas en el trabajo y en las actividades domésticas. Por otro lado, es interesante lo que se ha descubierto sobre la mujer en edad fértil cuyo descanso es muy importante para mantener el equilibrio hormonal y la capacidad reproductora.

Spento

Consejos útiles

Para mejorar la calidad del sueño

Alimentación
Por la noche, evita las cenas abundantes y ricas en grasas y carne; si tienes hambre antes de acostarte, toma algo ligero para evitar problemas de digestión; evita el café, el té, los refrescos de cola y el chocolate así como las bebidas alcohólicas, que no favorecen absolutamente un buen descanso.

Tabaco
Evítalo siempre, pero sobre todo por la noche.

Ejercicio físico
Es aconsejable realizar ejercicio físico regularmente durante el día pero hay que evitar el ejercicio intenso por la noche.

Actividades por la noche
Antes de acostarte, no te dediques a actividades especialmente fatigosas a nivel mental o emotivo, como estudiar, diseñar, trabajar con el ordenador, etc.

Cabezadas
Se han de evitar durante el día y especialmente después de cenar delante del televisor.

Dormitorio
Es aconsejable que sea oscuro y silencioso, ni muy frío ni muy caliente.

Baño caliente por la noche
Puede ser una costumbre relajante, sobre todo si forma parte de la rutina nocturna.

Horarios de dormir
En la medida de lo posible, acuéstate y levántate siempre a la misma hora, incluso durante los fines de semana e independientemente de lo que hayas dormido por la noche: si has dormido poco, no te levantes tarde por la mañana.

En caso de despertar precoz
Si te despiertas antes de que suene el despertador, levántate, enciende la luz o abre la ventana, y empieza el día.

Si no logras conciliar el sueño
No mires continuamente el reloj ni des vueltas en la cama; es mejor que te levantes y te dediques a algo relajante, no pienses en el trabajo ni en lo que tienes que hacer ni en cosas pendientes.

Prepárate para ir a dormir
Antes de acostarte, intenta relajarte todo lo que puedas, incluso realizando siempre los mismos gestos y las mismas cosas, como si fuese un ritual; acuéstate solo cuando empieces a tener sueño.

Spento